Esto no es a modo de amenaza, de ninguna manera; pero el pueblo se está levantando y no vamos a parar hasta que esa ley quede hecha polvo y nuestras voces sean escuchadas...
Nada más!
Somos. Somos seis. Somos seis mujeres. Somos seis mujeres subidas a un árbol. Mirando el curso de las nubes. Pisando hojas de otoño. Oliendo la tierra mojada después de la lluvia. En un fluir de ideas y metáforas con sabor a mate. Hacemos curso en el viento sin pedir diploma. Somos seis mujeres.
"Vivir es ser paciente como el árbol. Que después de perder todas sus hojas, se cubre de flores". (Autor/a anónimo/a)

Hoy escuché a alguien decir… “una muerte más, cuando nos muestran tantas muertes todos los días”, en relación a la noticia del día: el asesinato de un joven de 23 años en una protesta. ¿Qué nos lleva a decir “una muerte más”?, la desensibilización y la producción masiva de consumo y humo… cuando el periodismo deja de ser “oficio de valientes”, como dijo Rodolfo Walsh, y pasa a encarnar una saturación informativa que se traduce en desinformación y producción de receptores naturalizados ante tanto show mediático. Porque da igual un accidente en la ruta, de los tantos que se presencian por día, da igual un pueblo más que sufre la opresión de las megaempresas que guardan relación estrecha con los gobiernos locales, o porque da igual si se impone una ley de educación que no ha sido debatida ni consultada a los que les afecta directamente. Los que marchan son estudiantes rebeldes y en la fiebre de la adolescencia hacen campamentos en las escuelas, y no debaten, no se informan, no aprenden a ser seres políticos. Estamos en situación de emergencia!! Se expande la epidemia del narcoticismo mediático! Mientras tanto, afuera de las cámaras, la verdad transpira diferentes realidades y sacude la tierra. Y ya nadie se acuerda de Julio en primavera.
-DientedeLeón-
Fuentes innombrables rumorean el hecho que ayer tuvo lugar en un barrio cordobés. En las vísperas de un nuevo almuerzo, Doña Tiburao sacudía las milanesas cuando instantes antes de comenzar con el ritual de la fritura, experimentó tamaño descubrimiento. El hallazgo del “pez milanga” -como lo especificara su descubridora- alborotó no sólo sus pensamientos sino también las ocurrencias de los familiares que la acompañaban en ese instante.
¿Cómo habría arribado este animal acuático a tan seco plato? ¿Qué tipo de horizontes inundaban sus expectativas submarinas? ¿Pensaba acaso en la posibilidad de existencia en la superficie terrestre? Preguntas que jamás podremos responder… Sin embargo, Doña Tiburao arriesgó: “pa’ mi que intentaba nadar sin agua, incluso pienso que quizá quería probar nadar en aceite, qué se yo…”. Por su parte, un transeúnte que pasaba por la vereda en ese preciso momento, sentenció: “quien milanga, mal acaba”.
Luego de un miserable y para nada relevante debate familiar, Doña Tiburao decidió fritar al pez en cuestión. Este hecho marcó un antes y un después en la vida del perdido ser acuático. Posterior al baño de inmersión en aceite hirviendo, el pez milanga, adoptó un tostado veraniego digno de una noche de verano.

Un detalle no menor, es que a partir de esta mutación de piel, el susodicho mostró rasgos faciales a partir de los cuales era posible observar su tristeza y descontento ante tan terrible acto. Las imágenes tomadas son testimonio fiel de dicha interpretación. Puede verse en sus labios una tendencia similar a la expresión penosa de una de las tan representativas caretas teatrales.
En su lecho de muerte, cual alma en pena atrapada en un cuerpo embalsamado, el pez milanga reflexionó unos instantes. Acostado sobre un colchón de puré con orégano, pensó que después de todo, haber trascendido sus condiciones naturales fue la llave que le permitió experimentar una vida distinta a la prometida (si correís por el río, llegaráis al mar);
aunque todo implicara perecer en ácido estomacal.
MermeladadeDurazno.
Los testimonios que se escuchan acá no están muy lejanos a nosotros. Podemos tener muchos debates acerca de como hacer justicia, que si hay que defender al juez Garzón o no, que si en nuestro país es Clarín o el Gobierno, pero no hay que olvidarse de las miles de personas que todavía no se merecen justicia y cuyas vidas fueron truncadas solo por pensar diferente y querer construir una realidad diferente a su manera.
Naranjo en Flor
Empezó el mundial señoras y señores!
Y a mí, Naranjo en Flor, confieso que el fútbol me atrae desde que tengo uso de razón. Tal vez por estar siempre con mi papá, el fútbol se transformó en la excusa. Pero debo reconocer que el fútbol me provoca cosas realmente. Me divierte, me emociona, aunque a veces sea víctima de por ejemplo, personas sin escrúpulos que han convertido esto en un negocio, en una forma de cometer hechos violentos poniendeo al fútbol como excusa...
Es solamente mi opinión. Pero en esta oportunidad quiero compartir con aquellos que se den una vueltita por el árbol, un texto de Eduardo Galeano de su libro "El fútbol, a sol y a sombra". Que lo disfruten!
EL FÚTBOL
"La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inutil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía.
Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad".
Eduardo Galeano, "El fútbol a sol y a sombra"
Naranjo en Flor